Cuentame al oído... (Carta a Daniel)
Cuentame al oído muy despacio y muy bajito... porque tiene tanta luz este día tan sombrío... Cuentame... Cuentameeeee...
Hoy no siento tanto dolor, no. Hoy mi cabeza vuelve a funcionar, algo lenta por supuesto, pero ... está en el camino de nuevo. Creo que me caí por algún acantilado de eos que hay por la alta montaña y claro... el golpe dolió. Pero... ya me levanté. Cada vez me levanto más rápido de las caídas, sí, porque no sirve de nada quedase ahí tirado en el suelo llorando las penas, como un disco rallado de Bisbal. No, eso no sirve. Es mejor levantarse y continuar caminando. Puede que entonces tengas que ir más depacio, porque si estás herido pues no puedes correr demasiado, además de no ser nada conveniente. No puedes correr, no, pero sí que puedes caminar. Pasito a pasito. Y sí, también está permitido seguir llorando, sí, pero llorar mientras caminas hacia delante, nunca mirando hacia atrás, ni deteniéndote, porque si lo haces... entonces estás perdido. Sí, porque entonces te quedas paralizado en el dolor y cada vez se te hace más difícil la tarea de volver a levantarte.
De modo que como aún no puedo correr y mucho menos volar... pues continuaré la marcha, sin prisa pero sin pausa. Y si es posible... sin mirar hacia atrás. No sé si es posible, pero lo intentaré con todas mis ganas.
Sí, Daniel, porque si realmente tu camino ha de correr paralelo al mio... ya me alcanzarás en algún punto de él. Y sino... pues continuaré llorando hasta que las lágrimas se me acaben, pero no me detendré, no. Y tampoco me quedaré desparramada en medio de algún acantilado para estar contigo. Ni tampoco para ser "solidaria" contigo. No lo haré. Si tú quieres hacerlo, allá tú. Pero yo no lo haré, no me da la gana. Porque no anduve por tantos caminos pedregosos, ni me levanté después de despeñarme por cientos de acantilados, para ahora quedarme atrapada en este tan pequeño...
Sí mi amor, escuchaste bien. Pequeño. Comparado con los acantilados que yo conocí, este que tengo delante es pequeño, sí. Y si cada vez que me despeñe y me rompí el cuerpo entero, no desistí, sino que me levanté, me curé las heridas y continué caminando... no pienso ni mucho menos hacerlo ahora. ¿Desistir yo? ¡¡Ja!! No, no voy a desistir. No, no voy a detenerme. Al fin y al cabo, ahora sólo me rompí el corazón. Sólo eso... Mucho y poco a la vez. Mucho porque el corazón es toda mi vida. Y poco porque aún me queda el resto del cuerpo entero...De modo que continuaré caminando mi amor. Con las lágrimas resbalando por mi cara, eso seguro, pero continuaré... Porque no sé si sabes, que el camino no se acaba nunca, es infinito. Bueno, quizás no tanto, pero desde luego es tan finito como la vida misma. Porque mientras estamos vivos, hemos de continuar caminando. El viaje de la vida nunca se acaba. Unas veces discurre por terrenos planos, sin dificultades... Pero enla mayor parte del tiempo no es así. Gran parte de viaje transcurre por caminos empinados y llenos de guijarros. Pero no olvides que son justamente esos caminos de alta montaña, los que llevan a la cima. Y a los paisajes más bellos... Como la historia del caballero de la armadura oxidada que te regálé, ¿te acuerdas?
Además, si aún te quedan dudas, imagina un viaje de verdad. Cuando partes de viaje y tienes un contratiempo, no te quedas allí tirado, llorando las penas y dandole patadas al coche ¿a que no? Solucionas el problema y continúas con el viaje ¿no? ¿Entonces por qué no haces lo mismo con el viaje de la vida? ¿Por qué te quedas parado en medio del mundo mundial llorando las penas que nunca lloraste, y que ni siquiera reconoces que te hieren? ¿Por qué? Es aburdo. Por poder, pueden darse patadas al coche. Pueden llorarse las penas. De hecho... deben llorarse. Pero desde luego, sin dar por finalizado el viaje... Detenerse sí está permitido, pero sólo para recuperar fuerzas o repostar, nada más.
Hoy no divago, no, reflexiono... Y te digo y me digo, es mejor caerse mil veces que siempre estar en el suelo. Es mejor caminar y equivocarse mil veces de camino que no emprender ningún camino. Porque no olvides nunca que la vida es como un viaje y que como tal, algunos la viven ligeros, sin demasido equipaje a cuestas, en tanto que otros, llevan tanta carga que apenas si tienen fuerzas para camianar.
Sé inteligente mi amor. Sé inteligente. Acércate a un acantilado y libérate de la carga del pasado... Te sorprenderás entonces, de cuan ligero se torna tu viaje. Hasta tendrás tiempo de admirar el hermoso paisaje...
Cuídate mi amor, cuídate...
Maika
-extracto de mi novela "El dragón que no quería mirarse al espejo"
Hoy no siento tanto dolor, no. Hoy mi cabeza vuelve a funcionar, algo lenta por supuesto, pero ... está en el camino de nuevo. Creo que me caí por algún acantilado de eos que hay por la alta montaña y claro... el golpe dolió. Pero... ya me levanté. Cada vez me levanto más rápido de las caídas, sí, porque no sirve de nada quedase ahí tirado en el suelo llorando las penas, como un disco rallado de Bisbal. No, eso no sirve. Es mejor levantarse y continuar caminando. Puede que entonces tengas que ir más depacio, porque si estás herido pues no puedes correr demasiado, además de no ser nada conveniente. No puedes correr, no, pero sí que puedes caminar. Pasito a pasito. Y sí, también está permitido seguir llorando, sí, pero llorar mientras caminas hacia delante, nunca mirando hacia atrás, ni deteniéndote, porque si lo haces... entonces estás perdido. Sí, porque entonces te quedas paralizado en el dolor y cada vez se te hace más difícil la tarea de volver a levantarte.
De modo que como aún no puedo correr y mucho menos volar... pues continuaré la marcha, sin prisa pero sin pausa. Y si es posible... sin mirar hacia atrás. No sé si es posible, pero lo intentaré con todas mis ganas.
Sí, Daniel, porque si realmente tu camino ha de correr paralelo al mio... ya me alcanzarás en algún punto de él. Y sino... pues continuaré llorando hasta que las lágrimas se me acaben, pero no me detendré, no. Y tampoco me quedaré desparramada en medio de algún acantilado para estar contigo. Ni tampoco para ser "solidaria" contigo. No lo haré. Si tú quieres hacerlo, allá tú. Pero yo no lo haré, no me da la gana. Porque no anduve por tantos caminos pedregosos, ni me levanté después de despeñarme por cientos de acantilados, para ahora quedarme atrapada en este tan pequeño...
Sí mi amor, escuchaste bien. Pequeño. Comparado con los acantilados que yo conocí, este que tengo delante es pequeño, sí. Y si cada vez que me despeñe y me rompí el cuerpo entero, no desistí, sino que me levanté, me curé las heridas y continué caminando... no pienso ni mucho menos hacerlo ahora. ¿Desistir yo? ¡¡Ja!! No, no voy a desistir. No, no voy a detenerme. Al fin y al cabo, ahora sólo me rompí el corazón. Sólo eso... Mucho y poco a la vez. Mucho porque el corazón es toda mi vida. Y poco porque aún me queda el resto del cuerpo entero...De modo que continuaré caminando mi amor. Con las lágrimas resbalando por mi cara, eso seguro, pero continuaré... Porque no sé si sabes, que el camino no se acaba nunca, es infinito. Bueno, quizás no tanto, pero desde luego es tan finito como la vida misma. Porque mientras estamos vivos, hemos de continuar caminando. El viaje de la vida nunca se acaba. Unas veces discurre por terrenos planos, sin dificultades... Pero enla mayor parte del tiempo no es así. Gran parte de viaje transcurre por caminos empinados y llenos de guijarros. Pero no olvides que son justamente esos caminos de alta montaña, los que llevan a la cima. Y a los paisajes más bellos... Como la historia del caballero de la armadura oxidada que te regálé, ¿te acuerdas?
Además, si aún te quedan dudas, imagina un viaje de verdad. Cuando partes de viaje y tienes un contratiempo, no te quedas allí tirado, llorando las penas y dandole patadas al coche ¿a que no? Solucionas el problema y continúas con el viaje ¿no? ¿Entonces por qué no haces lo mismo con el viaje de la vida? ¿Por qué te quedas parado en medio del mundo mundial llorando las penas que nunca lloraste, y que ni siquiera reconoces que te hieren? ¿Por qué? Es aburdo. Por poder, pueden darse patadas al coche. Pueden llorarse las penas. De hecho... deben llorarse. Pero desde luego, sin dar por finalizado el viaje... Detenerse sí está permitido, pero sólo para recuperar fuerzas o repostar, nada más.
Hoy no divago, no, reflexiono... Y te digo y me digo, es mejor caerse mil veces que siempre estar en el suelo. Es mejor caminar y equivocarse mil veces de camino que no emprender ningún camino. Porque no olvides nunca que la vida es como un viaje y que como tal, algunos la viven ligeros, sin demasido equipaje a cuestas, en tanto que otros, llevan tanta carga que apenas si tienen fuerzas para camianar.
Sé inteligente mi amor. Sé inteligente. Acércate a un acantilado y libérate de la carga del pasado... Te sorprenderás entonces, de cuan ligero se torna tu viaje. Hasta tendrás tiempo de admirar el hermoso paisaje...
Cuídate mi amor, cuídate...
Maika
-extracto de mi novela "El dragón que no quería mirarse al espejo"
18 comentarios
Anónimo -
Anónimo -
Un saludo.
Javier -
Un consejo: Si te gusta mucho Bisbal y te quieres quedar ha gusto, escribe un relato, un poema o algo sobré su llorara sus penas, pero en este texto no encaja, rompe la magia que consigues, creéme.
Y no es que le tenga manía a Bisbal simplemente no lo veo nada literario.
Un besito.
maika -
Besos
Maika
Javier -
En general es un texto bastante logrado y un estilo que me gusta al repetir e insidir en varias cosas, eso le da vida y emoción, secuencias vivas como si de un film se tratara.
Te felicito por un buen trabajo.
Anónimo -
Por ello decía que los castillos de arena son construcciones con bases frágiles; te respeto como soñadora, es un condimento indispensable para escribir un sueño.
Un ejemplo, "Mar a dento", no la veo como un sueño, es una realidad, tienes sus bemoles para esa história en particular; pero es un tema basado en una realidad social y cultural.
maika -
P.D: ¿y por qué tanto misterio para decir quien eres? ¿Acaso eres "Daniel"? jeje pero vamos seguro que no, él nunca escribiría así... ;-)
Anónimo -
Si vemos a la vida en general como destino, creo que pudiera estar escrita, cuando hablamos del Karma, arrastrando algo que no le hemos pedimos a nadie antes de nacer.
Pero me confundes cuando tu predicas lo de soñar y luego me hablas de que no quiere "inventar historia"; claro, esto puede ser discutible, porque puedo entender, si asi fuese, la fragil cuerda que te une a
Daniel.
Un saludo
maika -
En cuanto a lo de escribir más en mi página, pues quizás ahora que tengo ordenador en casa pueda hacerlo más a menudo... ya veré.
Saludos.
P.D: la carta a Daniel es una carta real aunque no enviada, que forma parte de la historia de Daniel y de María, también real. Digo y diré siempre como Amenábar: ¿para qué inventar historias si la vida ya las da escritas?
Anónimo -
Una pista, escribo en una página en blogia ;-))))).
Supongo que la página como carta de presentación, no están bien mis comentarios; me gustaría que escribieras aquí y opinar; eso podría ser una carta de presentación para alguien apasionado por las letras.
Hasta pronto.
maika -
Saludos
Anónimo -
"El dragón que no quería mirarse al espejo", podrías relatar algo de ello, para leerte; ¿qué significa para ti lo de mudanza de casa?
He visitado varias páginas y no encuentro casi nada; algo con un buen contenido, podrías recomendarme alguna, aquí en blogia.
Un saludo
maika -
saludos
Anónimo -
¿qué tal si te vas al otro lado del espejo? y puedas inspirarte.
Hasta luego
Anónimo -
Sigue escribiendo, te diré que es una gran aventura y más que eso es un hermoso don.
maika -
Anónimo -
Adelante.
white -
Un saludito